Comunicamos




Celebrar los Derechos Humanos es celebrar una comunicación plural y sin discriminación.


Imprimir Enviar
10 de December de 2014 - 6:14 pm
Tiempo de lectura: 3 minutos | No. de palabras: 569 | 3577 visitas

Este 10 de diciembre se cumplen 66 años desde que en 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un compromiso que asumieron los Estados como garantía esencial para que todas las personas puedan vivir sin injusticia y con igualdad.

Uno de estos derechos fundamentales es el de la comunicación. Pero, ¿por qué es tan importante? El derecho a la comunicación no se limita a la libertad de expresión o autonomía editorial de los medios, va mucho más allá. Se trata de que la ciudadanía acceda a los medios y pueda expresarse libremente para defender y hacer cumplir todos sus derechos. Sobre el derecho a la comunicación la Declaración Universal en su artículo 19 nos dice:

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

En este sentido, la comunicación no solo contribuye a que la ciudadanía ejerza otros derechos, sino que amplía el espectro de protección de las personas con mecanismos legales que garantizan la réplica, la rectificación y el acceso a los medios de comunicación. En Ecuador la protección del derecho a la comunicación tiene una importancia histórica y está presente en la Ley Orgánica de Comunicación que enfrenta problemas estructurales del país como la concentración de medios en pocas manos. Esta tarea está complementada con uno de sus principales pilares de acción: erradicar contenidos discriminatorios en los medios.

Por décadas, intereses políticos y económicos han copado los medios e impusieron las agendas particulares por sobre las de interés público. En Ecuador, según datos del Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (CORDICOM), el 91% de los medios de comunicación está en manos privadas. La Ley de Comunicación busca revertir este desequilibrio y procurar medios de comunicación más plurales y diversos redistribuyendo las frecuencias del espectro radioeléctrico en un 34% para medios de comunitarios, 33% públicos y 33% privados.

Además del acceso de la ciudadanía a los medios de comunicación la Ley también promueve que pueblos, nacionalidades y grupos sociales puedan comunicarse utilizando medios tecnológicos, en su mismo idioma y según sus tradiciones. En 2014 el Cordicom registró que en Ecuador, un país conformado por distintos y diversos grupos sociales, sólo el 3% de quienes trabajan en medios de comunicación es indígena y apenas el 2% afroecuatoriano, una realidad que será revertida con distintas acciones afirmativas.

Ejercer a cabalidad el derecho a la comunicación significa calidad en trabajadores, mensajes y audiencias. Por ello la Ley de Comunicación le hace frente a la precarización laboral de los trabajadores de este sector, quienes durante mucho tiempo no fueron reconocidos por su labor. Ahora estas personas pueden profesionalizarse a través de un plan emprendido por el CORDICOM. Como consecuente de este proceso se espera cumplir con uno de los objetivos primordiales de la comunicación: informar, educar y entretener.

En conclusión, pensar en la comunicación como un derecho es fomentar una mayor circulación de información de calidad y audiencia críticas que se involucren decididamente en el desarrollo de la sociedad. La Declaración Universal de los Derechos Humanos es también un marco ético del periodismo donde profesionales y medios deben contribuir a que se respeten los derechos humanos de una forma concreta que rebase los discursos.

Deja un comentario