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Con reflexión y diálogo la ciudadanía conmemoró en Ciespal el Primer Aniversario de la Ley de Comunicación


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24 de June de 2014 - 11:41 pm
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Aproximadamente doscientas personas participaron hoy en el conversatorio “Ciudadanía, imaginarios sociales y derecho a la comunicación”, evento organizado conjuntamente por el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal), el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (Cordicom) y el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN).

La jornada es parte de las celebraciones del 25 de junio,  Primer Aniversario de la Ley de Comunicación y contó con la participación de Gerard Imbert, catedrático de comunicación audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid, además de Francisco Sierra, director de Ciespal. Estuvieron también como comentaristas Hernán Reyes, miembro del Cordicom y Christian León, docente de la Universidad Andina Simón Bolívar.

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La conferencia topó entre otras temáticas la violencia simbólica en televisión y la diversidad en un entorno de comunicación con nuevas mediaciones tecnológicas. Con respecto al primer tema, Gerard Imbert explicó que la televisión posee la capacidad de crear mundos que no están basados en la realidad sino en “su” realidad creada a partir, muchas veces de la explotación de la intimidad de las personas. Imbert puso como ejemplo los ‘reality shows’ y los programas de farándula rosa porque exacerban el espacio de la intimidad con fines comerciales.

“Vivimos una época de hiper-visibilidad de lo íntimo en donde se manipula la imagen y la espectacularización de la persona la hace un objeto que se utiliza. En este entorno, las violencias más peligrosas no son siempre las que más se ven pero sí, paradójicamente, las más frecuentes”, señaló Imbert al tiempo que recordó que la violencia simbólica vulnera derechos como la intimidad y la dignidad, lo que sugiere la necesidad de que desde el Estado se piense en mecanismos de protección de la ciudadanía.

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Con respecto a la vulnerabilidad y los nuevos derechos de las personas que viven en una sociedad mediatizada, Francisco Sierra sostuvo que en un mundo globalizado existe la necesidad de normativas supranacionales que permitan garantizar la intimidad, la memoria y la creatividad más allá de las localidades. El académico recordó la importancia de superar una especie de colonización proveniente de la industria mediática y empezar a pensar la diversidad desde una perspectiva no solo de participar en los contenidos –aparecer- sino también de saber hacerlos. Recalcó que las sociedades latinoamericanas no deberían descuidar adquirir la capacidad de producir contenidos propios como también las tecnologías que les dan soporte.

 “Las políticas públicas alrededor de la comunicación no deben ser sólo locales sino regionales: es decir supranacionales. Sobre todo en el ámbito de las redes sociales, de los medios digitales y de la Internet, en general, porque para las nuevas generaciones lo real y lo virtual están conectados e incluso se han convertido en espacios de la política”, planteó Sierra quien aprovechó para recordar que en el mundo se plantea repensar el saber desde políticas que amparen procesos de lucha por lo público: ciudad y comunicación.

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De lo que se trata, a criterio del director de Ciespal es de reivindicar el rol de nuevos sujetos sociales  desde nuevas institucionalidades. A su criterio el objetivo sería poder acoger en instituciones que garantizan derechos a los nativos digitales. La razón estaría en que, con las propias palabras de Sierra “hoy en día las ficciones que se viven en las redes tienen efectos reales en la sociedad”.

Antes de finalizar la conferencia, los comentaristas Hernán Reyes y Christian León expresaron sus puntos de vista con respecto a lo expuesto previo a las preguntas del público. En el caso de Hernán Reyes, su posición fue clara al señalar que los nuevos entornos de la comunicación requieren de nuevas políticas y citó por ejemplo la necesidad de recuperar el valor que tiene la información en un contexto mediatizado.

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Por su parte, Christian León hizo hincapié en la inquietud que genera una violencia simbólica que naturaliza como cotidianos otros tipos de violencia. Para León, Imbert está en la razón al hablar de que hay una especie de vulneración y humillación del sujeto en el espacio televisivo que obliga a las personas a “travestirse” – es decir negar su personalidad y valores individuales o sociales en nuevos mitos de las post televisión-.

Con respecto a la pregunta de uno de los asistentes de ¿qué ha cambiado un año después de la Ley de Comunicación en el Ecuador? , Francisco Sierra respondió que el hecho de que existan actividades de reflexión y diálogo sobre derechos a la comunicación es un indicativo del éxito y justificación de la Ley. Asimismo, Sierra dijo que no puede dejar de reconocer que con instituciones como el Cordicom la ciudadanía dispone de instancias en donde asumir y reclamar derechos”.

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