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“Es importante que el Estado facilite y garantice los derechos comunicacionales de la población”, afirma experto internacional


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7 de February de 2014 - 6:27 pm
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El Cordicom analizó junto a la sociedad civil la violencia en los medios de comunicación

“El Estado tiene el deber de supervisar una visión constructiva desde los medios y velar por los derechos comunicacionales”, sostuvo José Enrique Finol, vicepresidente de la Asociación Internacional de Semiótica. El académico, autor de varios libros y con un doctorado por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, participó el jueves 7 de febrero en la conferencia organizada por el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (Cordicom) bajo el título “La Violencia en los Medios de Comunicación”.

Los participantes de este foro también transmitido por la web, arribaron al auditorio de Ciespal, lugar del evento, para escuchar al ponente y participar en el debate de cierre que trató entre otros temas, como la violencia simbólica se ejerce sobre la sociedad con su complicidad y la necesidad de estimular el diálogo para evitar que la violencia en los medios “animalice” o “cosifique” al ser humano. En este contexto, el semiólogo venezolano destacó los procesos de educación y la regulación, en el rol de herramientas indispensables para erradicar de los medios un discurso violento que convierte en mercancía la muerte para obtener ganancias en perjuicio de la sociedad.

“Debemos hablar y discutir de otras formas de violencia que atañen al pensamiento y a nuestra conciencia”, afirmó Filol, al tiempo que puntualizó como la Ley Orgánica de Comunicación del Ecuador recoge, mejor que otras legislaciones, las distintas formas y definiciones de violencia.  A propósito de este señalamiento, Patricio Barriga, presidente del Cordicom, reiteró en las palabras inaugurales la voluntad del grupo humano que conforma la institución en miras de transformar positivamente la comunicación y entender desde la semiótica la manera de contribuir a una sociedad más justa y democrática capaz de demoler estructuras de discriminación. El máximo responsable de la institución aprovechó para anunciar que el doctor Finol brinda capacitaciones al personal que se encargará de analizar desde un criterio técnico, cómo se construye la información, cómo batallan en lo simbólico algunos sectores de la sociedad y cómo recibimos los ciudadanos mensajes que encierran intenciones ocultas.

En presencia de todos los consejeros, otras autoridades públicas y de la sociedad civil, Finol resaltó a lo largo de la exposición que “los medios desprestigian el discurso político porque les encanta sustituir al poder político -de hecho en muchos casos lo hacen-“. Asimismo indicó que mediatizar actos como las corridas de toros, una forma de violencia terrible en sí misma, abre la puerta a otras formas de violencia. Ahora, sostuvo, con el pretexto del rating los medios nos presentan series de crímenes reales: hemos visto en los últimos tiempos una búsqueda incesante por trasgredir lo privado para convertirlo en lo público. Sugirió que ningún Estado ni ciudadano “deberían permitir que nos traigan el espectáculo de la violencia a nuestros hogares bajo formas legítimas como los noticieros”.

Con respecto a la libertad de expresión, acotó que “las libertades no son absolutas y no pueden ser solo para un sector y no para otro”. Criticó los monopolios mediáticos y explico que la violencia simbólica no se ve fácilmente como la violencia física porque esclaviza cerebros e impone un conjunto de significados como legítimos, verdaderos y aceptables. “Los medios de comunicación han sustituido al Estado para imponer principios dominantes” comentó.

El prestigioso académico hizo notar la paradoja de un mundo repleto de medios pero con un discurso de la violencia que plantea una anti comunicación o una comunicación sin interacción. Finalmente no dejó de sobresaltar lo novedoso e importante de la Ley Orgánica de Comunicación y de instituciones como el Cordicom para que los medios de comunicación gradualmente sean utilizados para objetivos sociales comunes: paz, respeto y educación.

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