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Las personas sordas conquistan el espacio en la televisión ecuatoriana

48 mil personas con discapacidad auditiva profunda o total y 5510 con discapacidad del lenguaje son quienes podrían requerir lengua de señas para acceder a los contenidos noticiosos de la televisión.
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9 de febrero de 2015 - 4:56 pm
Tiempo de lectura: 6 minutos | No. de palabras: 1232 | 19828 visitas

“Antes dependíamos de terceros para conocer las noticias. Esto producía que en ocasiones la información llegue distorsionada. Ahora ya no dependemos de nadie”, afirma Vinicio Baquero, presidente de la Federación Nacional de Personas Sordas del Ecuador (Fenasec). La inclusión gradual de lenguaje de señas en varios canales de televisión es uno de los principales logros de la Ley de Comunicación. En el país, según información de la Federación, existen diez canales de televisión –Ecuador TV, Gama TV, RTS, Teleamazonas, RTU, Oromar TV, TC Televisión, Ecuavisa, TV Asamblea y El Ciudadano TV- que incorporan en sus noticieros intérpretes de lengua de señas para facilitar el acceso a las noticias de personas con discapacidad auditiva.

Baquero explica que el papel de la Federación que antes consistía en ganar estos espacios en los medios, cambió. “Ahora buscamos una televisión que introduzca estos elementos desde criterios de calidad. Revisamos la información y en caso de ser necesario recomendamos cambios a los medios. Si un intérprete quiere trabajar en un espacio informativo nosotros evaluamos como es su labor y los avalamos desde la Federación, donde está representada toda la comunidad de personas sordas”.

La Fenasec es una entidad fundada en 1986 para difundir los derechos de las personas sordas. Los preceptos de esta organización son promover la participación de estas personas en igualdad de condiciones y garantizar su acceso a la educación, la información y la comunicación. La inclusión de lengua de señas significa un paso importante hacia una televisión accesible y respetuosa de los derechos de las personas con discapacidad.

“Gracias a la Ley de Comunicación las personas sordas tenemos un camino trazado en la lucha por exigir y ejercer nuestros derechos”. Para hacer más efectiva la inclusión de la lengua de señas en los canales de televisión, señala Baquero, una medida que consideran importante es ampliar su aplicación a medios regionales y locales. Las necesidades de la comunidad no se centran solo en la lengua de señas: es necesaria la sub-titulación de los programas de entretenimiento y opinión. “No todas las personas sordas saben la lengua de señas. Hay quienes perdieron el sentido del oído después de haber aprendido a hablar y leer, por lo que sus necesidades son distintas”.


Otro punto imprescindible en la generación de comunicación incluyente es la capacitación de las y los periodistas en un lenguaje no discriminatorio hacia las personas con discapacidad. Por ejemplo, no se debe decir sordo mudos, este lenguaje expresa una condición de inferioridad de las personas sordas que no es real. Además, hay que erradicar de los contenidos mediáticos aquellas bromas que ridiculizan la discapacidad. Para ello, señala el presidente de la Fenasec, el horizonte final es que las personas con discapacidad elaboren y presenten sus propios contenidos, mantengan un diálogo abierto y permanente con productores y propongan desde la creatividad nuevos formatos comunicacionales.

El papel del intérprete de lengua de señas en la televisión
En Ecuador habitan un aproximado de 16 millones de personas. Datos del Ministerio de Salud Pública (MSP) indican que durante 2014 en el país habitan cerca de 400 mil personas con discapacidad. De ellas, 48 mil asumen discapacidad auditiva profunda o total (el 0.3% de la población del país) y 5510 (0.03%) tienen discapacidad del lenguaje. En este grupo estarían las personas que podrían requerir lengua de señas para acceder a los contenidos noticiosos de la televisión.

El lenguaje de señas se ha convertido en una profesión de la comunicación incluyente. Yajaira Escudero es intérprete de lengua de señas y ha desempeñado este trabajo tanto en medios de comunicación como en instituciones. Es hija de padres sordos por lo que siempre fue un puente de comunicación entre ellos y la sociedad. A los 15 años tuvo la oportunidad de involucrase como intérprete de lengua de señas y en 2004 comenzó su labor como intérprete profesional.


“Debemos ser profesionales y transmitir los mensajes pensando que esta información puede ser vital para muchas personas. Ya en el ejercicio, no traducimos palabras, interpretamos lo que se dice en un contexto más grande. Para poder hacer mi trabajo con la mayor responsabilidad, yo misma he viajado a otros países y comparado experiencias, me he nutrido de estas y uso lo mejor de lo aprendido. Este es un proceso que considero nunca debe parar porque la capacitación deber ser continua”.

En su experiencia, comenta, no existen parámetros universales para aplicar la lengua de señas en medios. Sin embargo, esto no significa que su aplicación no esté sujeta a reglas. Cada medio ha implementado la lengua de señas en sus pantallas aplicándola en los espacios que cree convenientes. ¿Qué efectividad tiene estos espacios? Escudero, quien también es parte de la Fenasec, cuenta que en diciembre de 2014 la Federación levantó una encuesta nacional con todos sus miembros que tiene como objetivo responder a preguntas como: ¿Cuál es el mejor horario para incluir la lengua de señas en TV? ¿Dónde debe ubicarse en la pantalla al intérprete y de qué tamaño debe ser el recuadro?

“Procesamos esta información y la haremos llegar al Cordicom para que elabore una norma que permite estandarizar la lengua de señas en medios, pero desde la necesidad de los mismos usuarios”. A criterio de Escudero esto permitirá superar este debate para abordar otros como la lengua de señas kichwa. “Tenemos otros retos en comunicación para las personas sordas. Al ser Ecuador un país multiétnico existen varias lenguas maternas que se expresan en sus particularidades en las personas sordas. Ya tenemos un diccionario de la lengua de señas ecuatoriana, ahora necesitamos reconocer estas lenguas diversas de señas y darles un espacio mediático”.

“Para ser intérprete de lengua de señas hay que tener respeto por este trabajo que genera participación en sectores de la sociedad que no han sido tomados en cuenta”. En estas palabras se condensa lo que para Andrea Valencia significa su trabajo. Para esta abogada de profesión, su pasión por los idiomas es lo que le ligó con la lengua de señas. Aprendió a interpretar en una comunidad religiosa y su especialización fue el resultado de sus ganas por aprender. “En mi caso yo no tengo en mi entorno familiar personas con discapacidad auditiva y lo que me motivó a aprender el lenguaje de señas fue el compromiso de servir”.

El oficio de intérprete, si bien no tiene reglas consensuadas en todo el mundo, debe cumplir con ciertas prácticas para garantizar efectividad en el mensaje. Valencia explica que desde la joyería, la ropa que se usa e incluso el peinado son fundamentales al momento de interpretar. “Lo que siempre se busca es que la atención de las persona sordas se centre en las manos, los movimientos corporales y los gestos que acompañan a la interpretación”. Además es obligación del intérprete estar al tanto del acontecer mundial y nacional para poder reflejar de la manera más concisa las noticas. “No podemos deletrear los nombres de todos los actores sociales que están presentes en la información, por lo que creamos formas de representarlos para que nuestros usuarios asocien los personajes con las señas”.

Sin la Ley de Comunicación, señala Andrea Valencia, “sería poco o nada” lo que se hubiese avanzado en derechos para las personas con discapacidad en los medios. Desde su punto de vista hay principios en la Constitución ecuatoriana que necesitan de normativa secundaria para que no se conviertan en letra muerta. “Todos tenemos derechos a comunicarnos en nuestro propia lengua y la Ley de Comunicación lo que hace es viabilizar este principio”.

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