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Los medios de comunicación son fundamentales en la erradicación de la discriminación contra la mujer


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25 de November de 2015 - 10:16 am
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Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta fecha se instauró en memoria de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, tres hermanas dominicanas, luchadoras por los derechos humanos, que fueron asesinadas en 1960, por órdenes del entonces dictador Rafael Leónidas Trujillo.

Esta conmemoración es, además, una iniciativa que busca generar conciencia y prevenir la violencia contra la mujer; un fenómeno que, según Naciones Unidas, sigue siendo una pandemia global. En la actualidad, hasta un 70% de mujeres en el mundo sufren algún tipo de violencia, quebrantando sus derechos y afectando no solo la parte física. Un claro ejemplo es que, en Ecuador, la mayoría de casos de discriminación en medios de comunicación identificados por el CORDICOM son contra mujeres por razones de sexo, sumando un 55% entre 2013 y 2015. Asimismo, un reciente estudio realizado por nuestra institución muestra cómo los hombres culpabilizan a las mujeres por ser discriminadas en medios de comunicación. Esta realidad pone en debate la necesidad de profundizar en campañas de educación y sensibilización, direccionadas al desarrollo pleno de derechos de la mujer.

La representación de la mujer puede ser discriminatoria si incurre en estigmatización que entendida, de manera general, es una actitud de aversión u hostilidad hacia una persona que, por pertenecer a un grupo, se presume posee cualidades objetables. En las instituciones mediáticas, el orden de género ha condicionado la presencia de las mujeres de la misma forma en la que ha limitado la representación de los roles femeninos a partir de la desvalorización, los estereotipos y la subordinación. Esta problemática se relaciona no sólo con la lógica masculina que impera en los medios, sino también con las mitos negativos que se han difundido en la sociedad y que se traducen en dificultades para el acceso laboral y la participación de las mujeres dentro de espacios de opinión, además, de obstáculos para ocupar cargos directivos en canales, estaciones radiales y otras plataformas.

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A nivel mundial, algunas investigaciones realizadas en el marco de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, evidencian la persistencia de una discriminación estructural de las mujeres en la sociedad contemporánea revelan, por ejemplo, que el 46% de noticias difundidas por los medios de comunicación en más de 100 países promueven estereotipos de género, apenas el 27% de cargos directivos en el área de la comunicación son ocupados por mujeres, el 26% de usuarias de redes sociales ha sufrido acoso en línea y sólo el 23% de protagonistas principales de películas tienen una mujer en esos papeles. En Ecuador, aproximadamente solo el 36% de las personas vinculadas a la comunicación son mujeres, aunque el 56% de quienes estudian carreras relacionadas con el sector pertenecen al género femenino. De igual forma, en la publicidad difundida en Quito, Guayaquil y Cuenca las mujeres aparecen en un 75% con un rol de amas de casa u objetos sexuales (Gamma, 2012).

Un caso emblemático, por  este trato peyorativo, fue la sanción de una de las portadas ‘Lunes Sexy’ de diario Extra donde la fotografía de la modelo Claudia Hurtado, acompañada del titular “Empieza bien parado la semana con tu lunes sexy picante, ¡Tremenda potra, carajo!” que, tras ser analizada desde un criterio jurídico y técnico, evidenciaba un ejercicio de animalización y objetivación. Dicha sanción, a su vez, puso en la palestra pública la discusión del valor que otorga la sociedad a las mujeres y el alcance de su derecho al respeto, la protección y la no discriminación versus una noción de libertad sexual. Las opiniones y criterios fueron muy diversos: estuvieron quienes sostenían que la utilización o discriminación de una mujer es tal sólo si ésta se siente personalmente afectada; también estuvieron quienes creen que el criterio respecto a lo femenino y sus características está formado a partir de la influencia de representaciones en los discursos que existe en el entorno y, por lo tanto, es imprescindible que el Estado garantice los derechos de las mujeres que, entre otras cosas, implica mirarlas más allá de lo físico. Recordemos que, en el caso ecuatoriano, esta temática adquiere un rango de interés público al estar en una sociedad donde lamentablemente 6 de cada 10 mujeres han sido violentadas física o psicológicamente.

Las palabras e ideas positivas sobre la mujer en la vida pública adquieren cada vez más fuerza y preponderancia dentro de los esquemas de poder imperantes. Un logro obtenido como resultado de una lucha con amplios antecedentes y que aún no termina, involucrando la demanda constante de la garantía efectiva de derechos, donde aún queda mucho territorio por conquistar. Es necesario entonces reconocer que se ha avanzado en espacios normativos que antes ni siquiera podían imaginarse, entre ellos la ampliación de los derechos de las mujeres en la Constitución de 2008, desde el derecho a la igualdad material y la no discriminación, así como el rol del Estado en la formulación y ejecución de políticas de igualdad entre mujeres y hombres. En este contexto surge en 2009, y se consolida en 2013, el proyecto de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) con énfasis en el derecho de toda persona a estar libre de discriminación como una clara respuesta a creencias o estereotipos que, desde hace décadas, se habían posicionado a través de la comunicación masiva y que cuestionamos con motivo de la conmemoración de este 25 de noviembre.

chika camarógrafa

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