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Pronunciamiento del Cordicom  respecto al uso de la imagen de personas en situación de desigualdad  en el programa de farándula “Vamos con Todo” del canal RTS


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6 de June de 2015 - 9:19 pm
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El Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación, ante peticiones ciudadanas, ha observado que el programa de farándula “Vamos con todo”, difundido en RTS, un medio televisivo de alcance nacional, estaría incurriendo en un acto de discriminación al utilizar, con propósitos sensacionalistas y bajo el pretexto de “darle una oportunidad” y “rehabilitarla de las drogas” la imagen de una mujer afro, joven y madre soltera conocida como “Mafia Chumi”. En este contexto y en el ámbito de la prevención de afectaciones a los derechos de las personas y grupos sociales, especialmente de la mujer afro, así como en defensa de una comunicación responsable, el Cordicom manifiesta lo siguiente:

El Estado ha propuesto una política de lucha contra las drogas que responde a los requerimientos del conjunto de la población, con particular énfasis en la salud, seguridad y la prevención integral en los grupos socio económicos más vulnerables, dentro de un marco de irrestricto respeto a los Derechos Humanos para evitar su estigmatización.

La Constitución de la República de Ecuador, en el artículo 46, compromete al Estado a velar por el interés superior de niñas, niños y adolescentes a través de la adopción de medidas de prevención que eviten la utilización de estupefacientes, psicotrópicos u otras sustancias nocivas para la salud  así como también implementar acciones frente a programas o mensajes, difundidos a través de cualquier medio, que promuevan la apología de la toxicomanía.

El consumo de alcohol y drogas en el Ecuador es un fenómeno social que hay que abordarlo de manera integral, tal como lo viene ejecutando instituciones como el Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas, CONSEP. En ese empeño y frente a la problemática que es de dominio general, necesitamos generar compromisos colectivos y estrategias de comunicación que permitan sensibilizar al grupo objetivo de adolescentes, jóvenes y la familia ecuatoriana en general, frente al uso de drogas.

En este marco, apegados a nuestro principio de defensa irrestricta de la dignidad humana expresamos nuestra inquietud por el aprovechamiento de la condición y la imagen, bajo supuestos de “redención social” de una persona, cuya notoriedad la ha alcanzado, en las redes sociales, con la exhibición pública de sus adicciones y el uso de un lenguaje desenfadado, violento y procaz, viralizado en Internet con un video que además expone a menores de edad.

Cabe mencionar que este no es el primer caso de este afán despiadado de los medios por ganar audiencia. El programa, con el objetivo descrito, comete una práctica reñida con la ética, banaliza la profesión periodística y refuerza estereotipos sobre la mujer y sobre una población que ha sufrido históricamente la exclusión. Aquí se presenta al “pobre, delincuente y drogadicto” como sujeto susceptible de  “regenerarse” con la concesión graciosa de un programa que ofrece oportunidades siempre y cuando haga de su vida un espectáculo. Uno de los principales efectos de estos programas y del tratamiento de los temas que abordan es que podría resultar en la apología de la representación negativa de la mujer, de los afro descendientes, de los jóvenes y de las personas de escasos recursos económicos.

El refuerzo de creencias y practicas negativas que distorsionan la realidad de grupos vulnerables afecta el derecho a la igualdad de sus integrantes y propician entornos poco favorables e inclusive, hostiles; además reafirma relaciones e interacciones sociales inaceptables en una sociedad democrática. En ese sentido, es importante constatar que luego del anuncio de la incorporación de “Mafia Chumi” a RTS, en las mismas redes sociales surgieron mensajes discriminatorios.

Por ello, exhortamos a los medios de comunicación a evitar la legitimación de prácticas o representaciones que podrían lesionar la convivencia democrática y pacífica de las personas y  evitar mensajes que, aún a guisa de entretenimiento, perpetúen la discriminación y el menoscabo de los derechos humanos a una comunicación intercultural, incluyente, participativa y con responsabilidad social.

 

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